Viaje, historias y leyendas: ¿Qué tienen que ver los fuertes en India con el juego más popular del mundo?

Nota por @periodistan1

Cuando uno pasea por India, se sorprende de la infinita cantidad de fuertes y fortalezas en todas las ciudades. Puede ser el inmenso fuerte de Amber, en el Rajastán, o el legendario de Jhansi, en el centro. Chiquitos, grandes, mejor o peor conservados…hay de todo.

Los fuertes indios suelen tener una estructura similar. Rodeados de grandes muros, algunos con fosos circundantes, ciudadelas interiores y por supuesto, muros de defensa.

A lo largo de su historia, el humano se fue perfeccionando en la forma de hacer la guerra. Táctica y estrategia. En los fuertes, sucedieron algunos de los hechos más importantes de la historia moderna: expansiones coloniales, victorias históricas, triunfos inolvidables…

En la vieja Delhi amurallada se llevó a cabo una de las batallas más increíbles de todos los tiempos. Por allá, en el año 1398, el legendario conquistador Timur salió desde Samarcanda para conquistar el sultanato. Pero el sultán tenía un poderoso ejército de elefantes… ¿Qué hizo Timur? Colocó leña, ceniza y aceite a lomo de sus camellos. Encendió el fuego y los animales, con sus jorobas humeantes, corrieron rumbo a los paquidermos. Los elefantes, a pesar de ser mucho más fuertes, se asustaron y huyeron desbandados. Se rompió la defensa y Timur tomó Delhi.

 

Pero volvamos a lo nuestro. Tenemos entonces un territorio como la India, pletórico en recursos, disputado por diferentes reinos y dinastías a lo largo de miles de años: los rajputas, marathas, mogoles… Sociedades de reyes poderosos, siempre prestas para combatir.

Y es aquí donde comienza la gran historia, que siempre tiene un poco de leyenda pero es hermosa y verosímil. Estamos en el Siglo VI, India, Imperio Gupta. Y un emperador, del cual no sabemos el nombre, había sido derrotado en una importante batalla, pese a su superioridad. Entonces, cuenta el mito, apenado y sin comprender qué había sucedido, pidió a su séquito que lo ayudara a recomponer la batalla. «Si la caballería atacó por este flanco y fuimos derrotados… ¿Qué hubiera pasado si colocábamos los caballos en el otro lado?»

Nace así el chaturanga, que con el tiempo se transformaría en el ajedrez. Chaturanga: en sánscrito, se podría traducir como «cuatro ramas»; eran infantería, caballería, carrocería y elefantería. Se desarrolla un juego en tablero, en el que las piezas tienen diferentes habilidades y cuyo objetivo es defender al rey; si cae el rey, cae todo.

El nacimiento del ajedrez nos da -una vez más- la pauta de la importancia de la guerra en las sociedades humanas. Hoy, que tenemos batallas en diferentes partes del mundo, vemos eso: tácticas militares, estrategias, ¿Qué pasa si ataco por allí? ¿Puedo defenderme aquí?

Al llegar a Europa, en su larguísimo recorrido histórico y geográfico, el ajedrez efectúa un cambio importante. La figura del visir -el Ministro todopoderoso que le organiza la vida al rey- se convierte en la reina; muchos reinos europeos tenían monarcas mujeres.

Esta es solo una de las tantas leyendas referidas al comienzo del ajedrez. Vos, ¿conoces alguna otra?

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