Normalmente los destinos como Ushuaia son visitados en los meses más cálidos, sin embargo, como buen amante del frío y el turismo de invierno, ¡te vengo a contar las ventajas de visitar la ciudad más austral del mundo en la temporada más fría del año!
Lo primero que descubrí es que Ushuaia en invierno ofrece una belleza escénica que simplemente te deja sin aliento, pero real. La ciudad se encuentra rodeada de montañas imponentes cubiertas de nieve, creando un paisaje de ensueño que te remiten instantáneamente a la serie Twin Peaks. Caminar por las calles nevadas y contemplar el horizonte blanco es una experiencia mágica que solo se vive en esta época del año. Punto para el invierno
Pero las ventajas van más allá de la estética. Si sos fan del esquí, esta es la época del año que tenes que ir a visitar el sur. Los amantes de la nieve encontrarán en Ushuaia un paraíso para deslizarse por las pistas, con opciones para todos los niveles y la posibilidad de tomar clases. Si bien el senderísmo puede hacerse durante todo el año en el Parque Nacional Tierra del Fuego y el Parque Nacional de la Isla de los Estados, en invierno las rutas y senderos se transforman en un laberinto de nieve casi mágico que le rompe la cabeza a cualquier viajero.
Estas son cosas que esperaba y que fui buscando en mi visitas a esta ciudad en invierno, sin embargo, lo que no me esperaba era el avistamiento de fauna en invierno. Aunque muchos animales migran durante esta época, todavía hay pingüinitos en la Isla Martillo. No sé ustedes, pero yo soy fan de estos animales y puedo estar horas fotografiándolos (siempre intentado evitar cualquier tipo de impacto en el entorno).
Por supuesto, la ciudad está llena de opciones gastronómicas y culturales. Los acogedores restaurantes y bares invitan a disfrutar de platos locales, como el cordero fueguino, mientras te resguardas del frío.
Por último, una de las mayores ventajas de visitar Ushuaia en invierno es la menor cantidad de turistas. A diferencia de los meses de verano, donde la ciudad puede estar abarrotada de visitantes, en invierno se puede disfrutar de una experiencia más auténtica y tranquila. Los lugares turísticos no están tan llenos y se puede interactuar de manera más cercana con la comunidad local y el trato de sus habitantes es mucho más personal y te vas a ir de la ciudad con varios amigos patagónicos que te mostrarán la ciudad de una forma única que solo un local puede ofrecerte.