Un sueño cumplido en Nápoles

Nota por Juan Ignacio Muñoz

En abril de 2023 viajé con mi hijo Manuel a Italia y conocimos Nápoles, un sueño que estaba pendiente. Vimos el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions League entre Napoli y Milán, a mi entender el equipo al que mas daño futbolístico le hizo durante sus 7 años en el Calcio.

Me encantó la ciudad, bella y decadente tal cual la imaginaba y su leyenda aparecíó en todos los rincones. En Spaccanapoli (llamada calle de las pizzerías), en el mítico Quartieri Spagnoli donde tiene su altar a cielo abierto, en el museo personal de Massimo Vignati, en cada napolitano que veía nuestra remera argentina y en el estadio, que antiguamente se llamaba San Paolo.

Cuatro días pasamos allí y la ultima mañana, nos escapamos a Pompeya. Poco más de media hora de tren, un paisaje fabuloso y la sensación de estar haciendo un viaje en el tiempo.
Allí en Pompeya había una muestra no permanente dedicada a él, con vitrinas exhibiendo las camisetas más importantes que usó durante esa etapa y que fueron cedidas por la familia Vignati, acompañadas por fotografías memorables y llamativas, varias con marcas del barro en el rostro del guerrero.
Salimos de allí y nos dirigimos al impactante y flamante mural pintado por el argentino Maximiliano Bagnasco, a tan solo unos metros de allí, ¿por que el mural en Pompeya?

Y finalmente llegamos caminando a las ruinas, la histórica ciudadela. Compré mi ticket en boletería, mi hijo no abonaba por ser menor de 18 años y fuimos al ingreso. Allí controlaban mochilas, se pasaba por un detector de metales y vimos a espaldas del personal los elementos prohibidos: bebidas alcohólicas, cuchillos, navajas y una pelota de futbol. Nos sacó una sonrisa pero tenía sentido…que no se caigan a pedazos las paredes de esta gran ciudad.
La primer fotografía se la tome a Manu en las gradas del anfiteatro, allí donde tocó Pink Floyd y que el lugar se encarga de recordarlo. A espaldas de mi hijo, en el circulo central de la pista, había un chico con la 10 del Napoli haciendo jueguitos con una número 5…

¿Como puede ser?, justo a mi que no me gustan las señales y empezar a imaginar cosas…

Sigamos, una fina llovizna que nunca nos detuvo nos acompañó en el paseo, no teníamos apuro y nos encantó caminar a la deriva y meternos en las históricas callejuelas, sobre todo en las que no había nadie. Pero él volvió a aparecer, ¡y de que manera!
Algunas casas y sitios del lugar tienen carteles con nombres y llegamos a una vivienda cuya insignia rezaba ”Casa del Larario Fiorito”. Manu me miró sin decirme nada, caminó unos pasos hacia atrás para ampliar su visión de la fachada y me dijo …»parece el escudo de la AFA”. Luego de mirar hacia adentro muchas veces y tomar varias fotos nos fuimos excitados caminando y nos detuvimos en lo que era el centro de las ruinas, con el imponente Monte Vesubio frente a nuestros ojos.

Teníamos señal en el teléfono, la llovizna se hizo más fuerte y empecé a buscar información en la web que me confirme YA! que lo que estaba pensando era asi. Y como dice la biblia, todo el que busca encuentra, y dice Wikipedia: “Pompeya fue una antigua ciudad romana situada en la Campania, a orillas del Golfo de Nápoles, próxima a la actual Nápoles. Es principalmente conocida por haber sido destruida durante la erupción del Vesubio del año 79 despues de Cristo”

Lo leí en voz alta, levanté la vista y volví a mirar el Vesubio y me pregunté para responderme lo que yo quería, ¿en qué año se convirtió este muchacho en una estrella mundial? Obviamente en el 79…pero después de él.

Claro que sí, me convencí, este lugar fue su vida anterior, el era un niño de acá, él jugaba y corría por las calles de Pompeya, por eso su vida está marcada por el barro…
El barro lo arrojó en Villa Fiorito y meses después sus padres lo bautizaron. Fue en una iglesia de un barrio de la ciudad de Buenos Aires, llamado Pompeya.

Y entonces recuerdo el último gran reportaje que le hicieron en su vida, cuando Matias Pellicioni le pregunta: ¿recordás en qué gastaste tu primer sueldo?
Como no, responde emocionado, la llevé a mi vieja a La Rumba, nos tomamos y nos comimos todo, quise comprar la pizzería, sí, la que está en Pompeya…increíble.

El 19 de abril de 1748 un arqueólogo descubrió el primer esqueleto humano encontrado en las ruinas de Pompeya. El 19 de abril de 1989 nuestro hombre celebró su libertad sacudiendo su esqueleto de una manera extraordinaria acompañando la música de “Live is life” dejando un recuerdo para la posteridad.
Años atrás había jugado uno de los partidos más grandiosos de su vida, quizás el único que le pidieron por favor que no jugara, pero lo hizo. Fue a beneficio de un chico que necesitaba una operación de maxilar, en Acerra, Italia, en medio de un barro inolvidable que hoy lo recuerda con una estatua. Todo estaba en su esencia.
El periodista Cherquis Bialo lo describió así: «Él es Fiorito y Dubai, él es barro y 7 estrellas».

Diego Armando Maradona, un niño de Pompeya que fue atrapado por el barro, hasta que un día asomó la mano de dios y en ese preciso instante, dicen que escapó de un sueño.

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