Nota por @fuerademapa
Hay lugares que uno sueña conocer, y después están esos que superan todo lo que imaginaste. Para mí, Santorini es de esos. No importa cuántas fotos hayas visto: cuando llegás y ves esas casitas blancas colgando de los acantilados sobre el mar Egeo, entendés que estás en un lugar único.
Te voy a ser sincero: Santorini no es barato. Pero si te gusta viajar con estilo y darte un gusto de vez en cuando, vale cada peso. No se trata solo de la vista (que es increíble), sino de la experiencia completa: los hoteles boutique con infinity pools, el vino local que parece hecho para acompañar atardeceres y esa sensación de que el tiempo se desacelera.Mis tips para aprovechar al máximo
- Hospedaje con vista Si hay algo en lo que no podés escatimar acá, es en la vista. Los mejores spots para quedarse son en Oia y Imerovigli. Oia es más turístico, pero tiene los atardeceres más famosos del mundo. Imerovigli es más tranquilo, ideal si querés evitar multitudes.
- Moverte por la isla Alquilar un quad o scooter es clave para moverte a tu ritmo y explorar rincones que no aparecen en las guías. Las playas rojas y negras de la isla merecen la visita.
- Comer bien (y distinto) Probá el fava, una crema de habas amarillas típica de la isla. Y si te gusta el vino, no te pierdas una cata en alguna bodega. El vino de Santorini tiene un sabor especial por la tierra volcánica.
- El atardecer… pero con truco Sí, el atardecer en Oia es increíble, pero suele estar lleno de gente. Mi consejo: buscá algún bar o terraza privada y miralo con una copa en la mano. Te prometo que la experiencia cambia.
- Tiempo ideal para ir Mayo, junio, septiembre u octubre. Evitás el calor extremo y las hordas de turistas de julio y agosto.