Nota por @javigutierrez
La primera vez que fui a Pompeya no terminé de entender el valor histórico que tienen sus ruinas. Y no es que volví pensando en eso, sino que las vueltas de la vida me llevaron a coincidir con esa ciudad en más de una ocasión. Recuerdo unos días después de haber dejado la ciudad, aquella primera vez, y encontrarme con otro viajero en un hostel de Roma que había estado unos meses antes en Pompeya. Cuando comenzamos a comentar lo surrealista de esa ciudad abandonada pero tan bien mantenida me haces la pregunta que meses después me llevaría a volver a entrar a la ciudad en ruinas: ¿viste el perro y las personas petrificadas?
Mi reacción automática fue buscar en Google toda la información sobre Pompeya y donde estaba eso que me había perdido, ¡si yo estaba seguro que no me faltó un solo rincón por recorrer! Ahí vi las fotos, la historia, lo impactante, y me lamenté profundamente no haber visto eso. Por suerte, poco después, me encontraba de nuevo en la entrada a las ruinas
Según cuenta la leyenda (Ahre), la ciudad de Pompeya, por allá por el año 79, era un lugar turbio donde los hombres más pudientes del imperio Romano iban a emborracharse, apostar y buscar mujeres por dinero. Esto despertó la ira de Dios, tanto que decidió hacerla desaparecer de la faz de la tierra con la erupción del volcán Vesubio.
Pero fueron las cenizas que la destruyeron, las mismas que la preservaron en el tiempo de la manera en que se encuentra hoy. Y también, por supuesto, los restos encontrados de habitantes y hasta perros; cuestión que había pasado por alto y que me comprometí a encontrar cuando estuve de vuelta allí.
Así que ya sabes, si alguna vez vas a las Ruinas de Pompeya, no te olvides de preguntar dónde está el perrito
Dato curioso: tiempo después de la erupción, construyeron otra ciudad rodeando la destruida ♂️
Pompeya se encuentra en la provincia de Nápoles en Italia y para entrar en las ruinas hay que pagar un ticket cuyo valor depende mucho de la edad, locación, etc