Nota por
@javigutierrezok
Como viajero, una de las cosas más fascinantes que viví, es la de de estar en dos continentes, Europa y Asia, a la vez en una misma ciudad. Algo que Estambul puede brindarte como ninguna.
Descubrí esta particularidad cuando comencé a preparar mi primer viaje a la capital turca, ya que realmente no tenía idea de esto antes de viajar. Estambul es el único lugar del mundo donde se puede disfrutar de esta singularidad geográfica, y déjame decirte que es una sensación realmente emocionante, aunque todo pase en tu mente, ya que a nivel práctico, no hay casi diferencia.
El emblemático puente del Bósforo es el punto de encuentro entre Europa y Asia. Imaginate caminar por este puente y que a medida que vas de un lado a otro, estás en dos lugares al mismo tiempo. Podes empezar tu recorrido desde el lado europeo, admirando la panorámica de Estambul y sus impresionantes mezquitas y palacios a lo lejos. El cambio es sutil, pero emocionante. La arquitectura y la atmósfera comienzan a reflejar las influencias asiáticas, y te sientes inmerso en una nueva cultura y paisaje. Una vez en el lado asiático, te recomiendo explorar el barrio de Kadiköy, encantador como pocos, posta. Clima bohemio y lleno de energía que representa el corazón de la parte asiática de Estambul .
La primera vez que fui fueron solo unas horas en el mismo día. Así que tampoco tuve tiempo para mucho, ya que, hay que decir, la gran mayoría de sitios de interés turístico en la capital turca están del lado Europeo. Sin embargo dedicarle un par de horas al otro lado es imprescindible como mínimo. Si te copa y querés meterle una exploración más profunda, podes visitar el
Palacio de Beylerbeyi, construido en el siglo XIX. Automáticamente te vas a transportar a la época del Imperio Otomano y te va a volar la cabeza su arquitectura y opulencia.
Cuando salís del palacio, tomate un ferry desde Kadiköy hasta Üsküdar, otro encantador distrito de la parte asiática. Si bien el destino es el objetivo, aprovecha para disfrutar del tranquilo paseo en ferry mientras llenas tu celular de fotos con las vistas panorámicas de Estambul desde el agua. Una vez en Üsküdar, busca la Mezquita de Mihrimah Sultan y tomate un tiempo para disfrutar de un té turco en uno de los cafés tradicionales.
El resto es deambular por las calles y disfrutar de la belleza de Estambul, una ciudad tremenda llena de historia. El cambio entre los dos lados es sutil, quizás donde más lo note yo es en la gente, más que en la arquitectura e incluso en el bullicio, pero todo es muy personal. Lo ideal es que vayas y descubras tu propia Estambul y después nos cuentes cómo fue la experiencia para vos y qué diferencias descubriste.