“París es un cliché… hasta que la pisás”

Nota por @fuerademapa

Siempre me dio un poco de fiaca París. No sé, demasiado perfecta, demasiado película, demasiado Instagram. Como que ya la vimos. Pero bueno, un día agarré y dije: “listo, me voy”. Y ahí entendí todo.

París no es un lugar, es una sensación. Te bajás del avión, ves un par de balconcitos con flores, y ya te creés actor de cine francés en blanco y negro. Caminás dos cuadras, te clavás un croissant calentito en una panadería cualquiera, y te dan ganas de abrazar al mundo.

Fui al clásico: Torre Eiffel. Y sí, la mirás y pensás “es más linda de lo que pensaba”. No es joda. Subí de noche, con la ciudad encendida, y me quedé quieto, tipo estatua, solo mirando. A veces no hace falta más.

Después vino lo otro: el Louvre (sí, vi la Mona Lisa y sí, es chiquita) el Sena de noche con vino en mano y un showcito callejero que sonó mejor que muchas bandas consagradas. París tiene eso: te baja a tierra lo que pensabas inalcanzable.

Algunos tips de viaje que me salvaron:

 Andá liviano. En París se camina mucho. Zapatillas cómodas, mochila y listo.  Probá todo. Desde un vino de supermercado hasta quesos con nombres impronunciables. Todo suma.  Comprá entradas online. Torre Eiffel, Louvre, Versailles… evitás filas eternas.  Perdete. Literal. Caminá sin mapa. Las mejores postales no están en Google Maps.  Usá el metro. Es fácil, rápido y te hace sentir local.  Llevá batería extra. Vas a sacar mil fotos, es inevitable.

París me cerró la boca. Vine con cero expectativas y me fui con el corazón lleno. Así que si la venís pateando porque te parece “muy trillado”… haceme caso: dale una chance. Te vas a sorprender.

Nos vemos en el próximo destino. Yo ya estoy pensando en cuál va a ser el próximo cliché que me derrita.

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