Nota por @santi.m.olivera
La primera imagen que a un desprevenido se le puede cruzar por la mente cuando piensa en un viaje a Nepal, podría ser la de encontrarse y recorrer una infinidad de templos y monasterios budistas, hablar de meditación y yoga, transitar las ruidosas y estrechas calles de Katmandú repletas motos y puestos de mercado, pero en la tierra de los sherpas y los yaks nos espera mucho más que esto.

Llegué a Nepal luego de estar recorriendo por más de 1 mes la India con la idea de poder experimentar algo más…
Contaba con un mapa y algunas referencias. Con la idea de alejarme de Katmandú y tener un poco de independencia para moverme surgió la mejor idea que podía tener: alquilar una moto y recorrer parte del territorio Nepalí. Me dirigí primero a Pokhara, una pequeña ciudad situada a orillas del lago Phewa, esta ciudad suele ser el punto de partida y de regreso para aquellos viajeros que se aventuran en los caminos del Annapurna. Sobre su calle principal se encuentran varias tiendas, agencias de viajes y restaurantes. También varias tiendas para alquilar motos, antiguas y modernas. Si bien me parecía un gran plan recorrer en una antigua motocicleta las mismas requerían un breve curso pago para poder alquilarlas. Así que opte por la opción moderna.
Casco en cabeza, salí solo a atravesar una aventura que me llevaría a lugares que no hubiera podido conocer de otra manera.
Contemplar el Machapuchare y el Annapurna al amanecer desde los miradores elevados de la ciudad o ver su reflejo en las aguas tranquilas del Phewa es inolvidable. También muy cerca de Lakeside están las cascadas más famosas de Pokhara, las Devi’s falls.
Luego de destinar 2 días a recorrer los alrededores de Pokhara, partí con la moto hacia el parque natural de Chitwan, en la frontera con la India, a mi espalda dejaba las vistas de los Annapurnas, por delante me esperaba poco tráfico, pequeños pueblos con gente encantadora.

Chitwan no tiene nada que ver con lo que he visto hasta ahora ni con lo que veré después. Una verdadera selva para meterse de lleno en un espacio dominado por la vegetación y la vida salvaje. Es el lugar ideal para disfrutar de naturaleza en estado puro, en el que es posible subirse a un elefante y adentrarse en la neblina al amanecer en busca de rinocerontes y tigres o recorrer en canoa al amanecer y escuchar el sonido único que el estar adentrado en una selva solo puede proveer.
Definitivamente Chitwan me regalo el mejor atardecer que pude capturar con mi cámara y un merecido descanso.
Cuando me preguntan que me pareció Nepal solo se me ocurre contestar: Nepal es un pequeño gran país y si lo recorren en moto, ¡es aun mejor!