Destinos para viajar con el estómago

Nota por @fuerademapa

¡Qué tal viajeros y fanáticos de la buena comida! Si hay algo que disfruto tanto como viajar es comer, y si se puede combinar las dos, mejor aún! Hoy quiero hablarles de esos destinos que son una verdadera joya para los que, como yo, aman descubrir el mundo a través del paladar.

Italia: El paraíso de la pasta y el vino

Arranquemos con un clásico. Ir a Italia es un festín constante. Cuando estuve por la Toscana, probé un vino que me dejó sin palabras, acompañado de una pasta casera que hacía honor a la tradición. Y si sos de los que aman la pizza, en Nápoles probé una que no tiene comparación con nada que haya comido antes. Entre las trattorias familiares y los mercados locales, es un destino que no podés dejar de lado si sos amante de la buena mesa.

Francia: Donde la comida es arte

París ya me había conquistado con sus croissants y quesos, pero fue en Lyon donde me enamoré de la cocina francesa. Los bistrós sirven platos como el boeuf bourguignon que te hacen pensar que cada comida es una obra maestra. Lo mejor de todo es que no necesitás gastar una fortuna para comer bien en Francia. Los mercados callejeros tienen productos frescos y hasta las panaderías más simples ofrecen delicias que parecen de otro mundo.

Japón: Un festín para los sentidos

Siempre fui fanático del sushi, pero viajar a Japón es llevar esa experiencia a otro nivel. Tokio, Osaka y Kioto están llenos de restaurantes de ramen, tempura y sushi donde la frescura es protagonista. Me di el lujo de probar un omakase, un menú degustación de sushi, y fue como una sinfonía de sabores. Lo loco es que hasta en los mercados callejeros encontrás delicias que en otro lugar pagarías una fortuna.

México: Explosión de sabor

Si hay un lugar donde los sabores explotan en la boca, es México. Desde los tacos callejeros en la Ciudad de México hasta el mole en Oaxaca, este país es un paraíso para los que buscan comida con carácter. Una vez probé unos tamales que no pude olvidar, y el guacamole fresco me hizo replantearme todo lo que creía saber sobre ese plato. ¡Ah! Y no nos olvidemos del mezcal, que es el toque perfecto para cerrar una comida.

Tailandia: Dulce, salado, ácido y picante

Cuando fui a Tailandia, descubrí lo que significa realmente la comida callejera. Desde el famoso pad thai hasta currys de todos los colores, cada bocado es una sorpresa. En Bangkok, comí un mango sticky rice en plena calle que me hizo entender por qué Tailandia es tan conocida por su gastronomía. Cada plato es un balance perfecto de sabores que hacen que quieras seguir comiendo, aunque ya estés lleno.

España: Tapas, paellas y más

España es otro de esos países que nunca decepcionan. Madrid y Barcelona son paradas obligadas, pero cuando llegué a Valencia, fue la paella la que se robó el show. Las tapas también son una maravilla; cada vez que me sentaba a comer, me traían algo nuevo para probar. Y claro, el jamón ibérico y la tortilla de patatas son un must.

Argentina: ¡Porque no todo está afuera!

No puedo dejar de mencionar mi propio país, Argentina. Acá somos famosos por el asado, pero nuestra gastronomía tiene mucho más. Desde las empanadas salteñas hasta las pastas caseras en Buenos Aires, cada región tiene su especialidad. Y ni hablemos del vino mendocino, que es reconocido mundialmente.   Así que ahí lo tienen, amigos. Estos son algunos de los destinos que recomiendo para aquellos que viajan con el estómago como brújula. Comer es una de las mejores maneras de conocer una cultura, y si a vos también te gusta el buen comer, no te pierdas la oportunidad de planear un viaje que sea una verdadera aventura culinaria. ¿Y vos? ¿Qué destino gastronómico tenés en mente para tu próximo viaje?

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