Christiania, la ciudad Libre de Dinamarca

Nota por @javigutierrezok

Cuando llegué a Copenhague uno de los primeros lugares que me nombraron fue Christiania, la ciudad libre. Recién llegado de Sudamérica, en lo que era mi primer viaje a Europa y realmente mi primer viaje largo, me pareció fascinante en concepto de lo que encerraba este barrio de la capital danesa.

 

Christiania es una zona autodenominada “estado libre» ubicado en el barrio de Christianshavn en Copenhague. Es conocido por su enfoque alternativo de la vida comunitaria y su enfoque liberal hacia las drogas. Su mayor particularidad reside en que tiene un mercadillo estilo feria americana pero de todo tipo de cannabis. Pero ya vamos a llegar a eso.

Al llegar a Christiania, me encontré un ambiente completamente diferente al resto de la ciudad. Un cartel tallado en madera te da la bienvenida de un lado y te despide del otro con la inscripción “Bienvenidos a la Unión Europea”, dejando claro que ellos no se sienten parte del espacio económico europeo.

 

Las calles, en su mayoría de tierra rodeada de árboles, estaban llenas de coloridos grafitis y arte callejero, lo que le daba un ambiente bohemio y creativo. Los edificios eran en su mayoría casas y talleres improvisados, construidos por los propios habitantes de Christiania. A medida que te vas asentando al centro de la zona los carteles de “Prohibido tomar fotos” comienzan a meterte en el mood necesario para entender dónde estás.

 

Y ahí, en el epicentro de Christiania se extiende la famosa Pusher Street, una calle donde se venden y consumen drogas de forma abierta. Es importante tener en cuenta que, aunque la venta de cannabis es tolerada dentro de Christiania, sigue siendo ilegal según la ley danesa, aunque no hay peligro de ser detenido ni nada por el estilo. El lugar está aceptado socialmente y hoy es uno de los típicos puntos turísticos más importantes de la ciudad, repleto de risitas y familias que van a pasar el día y hacer una barbacoa a orillas del lago central. No se lo imaginen como un lugar oscuro de mercado negro, todo lo contrario.

 

Esta área tiene una atmósfera peculiar, llena de puestos de venta de cannabis y personas relajadas disfrutando de su tiempo allí. Aunque es una parte controvertida de Christiania, también es un símbolo de su independencia y desafío a las normas establecidas.

 

Sin embargo, no es el único atractivo de esta ciudad, el lugar alberga una vibrante comunidad artística. Los talleres de artistas y galerías están dispersos por todo el lugar, exhibiendo una amplia gama de trabajos creativos. Caminar por las calles es como adentrarse en un mundo de imaginación y expresión artística, con obras hasta flotando en el lago, o que son bancos para sentarse o simplemente cuelgan de cables y postes. Todo es una obra de arte en Christiania.

El lugar también cuenta con restaurantes y cafeterías con mucho flow, que representan el espíritu de la comunidad. Además tiene su propia cerveza, la cual comprando estás apoyando la supervivencia de Christiania, ya que al considerase un estado libre, no recibe dinero del estado para su funcionamiento. Incluso tiene sus propias escuelas que son costeadas por los habitantes del lugar.

 

Otro punto importante es su compromiso con el cuidado del medioambiente, y la vida ecológica buscando generar el menor impacto en el ecosistema posible desde todos sus puntos de vista.

 

Dato aparte, todos los jueves hornean pan casero en la cocina comunitaria que se encuentra en el centro de Christiania y que entregan gratis a todo el que se acerque a querer probarlo.

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