Nota por
@javigutierrezok
¿Estás preparado para el futuro? Espero que sí, porque Tokio te va a volar la cabeza.
Templos milenarios y edificios inteligentes, luchas de robots, carteles de neones y mucho friki dando vuelta son alguna de las cosas que te vas a encontrar en esta mega city japonesa que no para de sorprender. No importa si venís de New York o de Dubai, te aseguro que jamás viste algo parecido y si no me crees acompáñame a recorrer la capital más grande del mundo. Bienvenidos a Tokio, un vistazo al mundo del mañana.
¿Cansado de largas filas en la aduana? ¿En los controles te tratan mal? No busques más, ¡Tengo la solución!: Tokio, una ciudad que funciona. Y es que los japoneses son los ninjas de la cordialidad, el orden y la eficacia y es una de las primeras cosas que llaman la atención ni bien llegar. Te reto a que cronometres el tiempo entre que bajas del avión hasta que dejas el aeropuerto, después comparamos.
Lost in translation
Perderte en Tokio es parte de su atractivo. La primera vez que pones un pie en la ciudad te sentís en un hormiguero electrónico difícil de descifrar, sobre todo si te pasa como a mi y tu primer contacto con este monstruo cibernético es la
Tokio Station, que es una especie de sociedad subterránea llena de laberinticos pasillos con tiendas y restaurantes desplegados a lo largo de varios pisos. Resultado: 30 minutos buscando una salida. Pero no te desesperes, siempre podés pedir indicaciones ya que los japoneses son tan envidiablemente educados y predispuestos que terminarán acompañándote hasta la puerta de tu hotel si así lo necesitaras.
¿Qué hacer en Tokio? ¡Qué buena pregunta Mario!
Mi primera parada fue el Cruce de Shibuya. No es casualidad, venía obsesionado con ese lugar hacía meses. Y es que esta suerte de
Times Square japonés rodeado de neones gigantescos es conocido por ser el paso de peatones más grande del mundo. En cada corte de semáforo una avalancha de más de mil personas (si, leíste bien, dije mil) cruzan desde cinco esquinas en todas las direcciones y claramente yo tenía que ser parte de eso. Me fascinó tanto que terminé escribiendo una crónica sobre la experiencia. (
Javi Tip Nro. 1: Si van al segundo piso del edificio
Tsutaya, ubicado en una de las esquinas del cruce, se pueden sentar a tomar un café y disfrutar de la marea humana desde el ventanal del lugar. De nada).
El mejor mirador de la ciudad
Cada vez que llego a un sitio busco la mejor vista del
skyline de la ciudad (
Torre Eiffel en París, la
Vor Frelsers Kirke en Copenhague, el
Top of the Rock en Nueva York), y en Tokio la mejor opción es definitivamente el edificio “
Tocho” del
Gobierno Metropolitano de Tokio. Aunque no es el más alto (la
Tokio Skytree tiene 450 metros), con sus 202 metros, sus vistas 360 y el hecho de ser totalmente gratuito (algunos llegan a cobrar hasta 30 dólares), lo convierten, por lejos, en el ganador. Además, está abierto hasta las 23 horas así que podes ir de noche.
¡Un poco de cultura, che!
Uno de los atractivos más interesantes de
Japón es su cultura milenaria, así que entre tantas cosas por hacer y con tan poco tiempo (¿acaso no son todos los viajes así?), elegí dos puntos clave de la ciudad
.
Asakusa: nunca me sentí tan perdido en el tiempo durante mi estadía en Tokio como en este barrio. Arquitectura tradicional, pequeñas casas de madera, callecitas empedradas, caminatas a orillas del rio
Sumida, “
The Best Sushi in Town”, (aunque algunos dicen que el mejor se come cerca del mercado de pescados de
Tsukiji).
Senso-ji: con su
Kamiranarimon (Puerta de los Truenos) y su característica linterna gigante de papel rojo que se lleva todos los flashes, este templo es conocido por ser el más antiguo de la ciudad.
Y si te quedaste con ganas de más Japón tradicional (sabemos que nunca es suficiente), acá tenés otra de las visitas obligadas de Tokio: el Templo
Meji Jingū, en Shibuya (donde estaba el cruce de peatones ¿Te acordás?). Eso sí, prepárate para caminar porque recorrerlo te lleva unas dos horas de senderos y bosques repletos de torii. Después no digas que no te avisé.
¿A dormir? No, no, no.
Sé que venís cansado. Sé que Tokio es agotador. Muchas luces, mucho ruido, mucho Pokémon saltando por ahí. ¿Pero me vas a decir que no te morís por tomar algo? Dale, yo te invito, es hora de conocer Shinjuku, el barrio más nocturno de toda la ciudad. Por un lado, podemos probar suerte en el
Golden-Gai, que son unos 12 callejones oscuros (sin miedo che, es Japón) repleto de pequeños bares de jazz, rock y blues. Y digo probar suerte porque algunos son tan pequeños que a veces no entran más de diez personas y para nuestro pesar, la mayoría sólo acepta clientela habitual. (
Javi Tip Nro. 2: Buscar los carteles que anuncien “Bienvenidos Turistas”). Después de ser rechazados en Golden-Gai, podemos darnos una vuelta por
Kabukicho, la zona roja de Tokio. Llena de neones de colores y “
Love Hotels”, es uno de los centros turísticos más importantes de toda la ciudad. Pero seguimos sin nuestra cerveza y además ahora tenemos hambre, así que no hay mejor opción que Shin-Ōkubo, el barrio coreano de Tokio, con la mejor gastronomía (subjetivismo puro), y a precios híper económico. Pero cuidado con el picante, ahí no les importa si sos turista o local, te lo digo por experiencia. Ahora sí, ya nos podemos ir a descansar.